Así Vamos. Economía: seguimos muy mal, por Juan Castaingts Teillery

noviembre 26, 2009

Las nuevas cifras provenientes del INEGI sobre la evolución económica en el tercer trimestre no son nada alentadoras. El repunte ya es un hecho en un buen número de economías mundiales, mientras que nosotros seguimos cayendo.

Es cierto que el descenso se da ahora a un ritmo menor que en el segundo trimestre, pero aún tiene proporciones escalofriantes: estamos bajando 6.2 por ciento a tasa anual, y esto representa una de las situaciones críticas más agudas en todo el planeta.

Durante el segundo trimestre vivimos una catástrofe, ya que la baja a tasa anual fue de 10.1 por ciento.

Es cierto que la influenza A (H1N1) contribuyó negativamente al paralizar las actividades económicas internas y las turísticas, y por eso la agudeza de la crisis fue temporal. También por eso ahora tales causas han disminuido y ya no son locales sino generales.

La crisis mexicana regresa a su verdadera dimensión, es decir la que elimina el efecto de esa emergencia sanitaria y sólo queda la vieja crisis, siendo ésta una de las causas de que la caída en el tercer trimestre es menor.

Otra de las causas es que la economía de EU ha mejorado, y con ello ha arrastrado a la economía mexicana. El problema grave es que no se ven claras las causas internas que tengan base para declarar que el ritmo de caída se haya reducido.

Definitivamente, lo hemos dicho y lo repetimos, uno de los orígenes importantes de nuestra grave situación económica es la pésima dirección económica monetaria y financiera a la que estamos sometidos.

Ya es un clamor que (si bien es cierto que se necesita una reforma fiscal profunda y que el gobierno requiere recabar más impuestos, sobre todo de los sectores adinerados) el aumento actual de impuestos va a tener repercusiones negativas en el repunte y que, por ende, éste será más tardado y más lento.

La asignación del gasto también fue profundamente deficiente y orientada más hacia los caciques locales del PRI que a las necesidades económicas de la nación. Se tranzó un acuerdo partidario. La partidocracia avanzó, mientras la nación siguió retrocediendo.

El repunte vendrá, y es muy probable que esto acontezca entre febrero y marzo del año que viene. Las causas de ello son simples:

Primero. El repunte en las principales economías del mundo, que ya está en marcha y repercutirá positivamente en la economía mexicana.

Segundo. Cuando se está en el suelo, cualquier empujón repercute positivamente en las cifras. Pero el repunte no provendrá de la política económica aplicada en México.

El grave problema es que el crecimiento que habíamos tenido antes de la crisis (antes de 2007) fue un crecimiento desintegrador en el sentido de que favoreció fundamentalmente a las clases altas.

La crisis ha golpeado a todos, pero principalmente a los sectores medios y bajos, y ahora, con la política económica propuesta, todo indica que el nuevo repunte beneficiará nuevamente a los sectores altos. La desigualdad en la distribución del ingreso ya era negativa y malsana, y al presente amenaza con romper los pocos lazos sociales que nos quedan.

La experiencia de la actual crisis mundial nos enseña que la excesiva dependencia hacia EU es peligrosa y que la existencia de un mercado interno sólido es clave para mantener un crecimiento sano y autosostenido, pero con una distribución del ingreso pésima y que empeora, no hay mercado interno.

Además, un empleo basado en salarios muy bajos no contiene efectos que estimulen a nadie.

La productividad es el resultado de tres elementos: trabajo, tecnología y organización, y de éstos, el trabajo es la base central de los otros dos, y así, sin estímulos al trabajo, el aumento en la productividad no puede ser sino mediocre y sin productividad adecuada, con lo cual cualquier economía se hunde.

La enajenación al dinero y al dios mercado hace olvidar que lo clave fue y sigue siendo el trabajo, y que para que éste se realice adecuadamente se requiere un salario correcto y una expectativa de vida futura satisfactoria y creíble; sin esto no se trabajará con ímpetu y la productividad global será mediocre.

Estimaciones recientes de la OCDE indican que para el año 2009 en su conjunto la economía mexicana caerá en un 8 por ciento y otro tanto el consumo privado; que la inversión bruta se reducirá en 11.9 por ciento; que las exportaciones de bienes y servicios disminuirán en 19.2 y las importaciones se contraerán en 23.1. Toda una catástrofe.

No entiendo cómo nuestros gobernantes se atreven a decir que vamos mejor y que el repunte ya comenzó.

castaingts42-juan@yahoo.com.mx

Profesor investigador UAM-I

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